Enfoque técnico y operativoProceso de intervención y control de calidad
Cada proyecto inicia con una evaluación técnica del estado del pavimento para identificar abrasiones, estrías y zonas con pérdida de brillo. A continuación se realiza una prueba de acabado en un sector reducido y representativo del área. Esta prueba permite ajustar el tipo de abrasivo y la secuencia de granos antes de intervenir la totalidad del piso. La intervención se organiza por tramos delimitados, lo que mantiene accesible el inmueble y reduce la incomodidad para residentes y comerciantes. Durante la ejecución se documentan los avances y se verifica la uniformidad del pulido y la integración del brillo en los límites entre secciones. Al concluir la fase de pulido se aplica, si procede, el cristalizado sobre mármol previamente preparado para facilitar el mantenimiento posterior. Para tareas de conservación, se programan repasos periódicos de mantenimiento de brillo en las zonas de mayor tránsito, evitando la necesidad de un desbastado completo cuando el desgaste es leve. La metodología prioriza minimizar interrupciones operativas y optimizar la durabilidad del acabado mediante selección de abrasivos, tiempos de trabajo y secado adecuados a cada material.
Evaluación in situ detallada que determina el estado del mármol o terrazo. Incluye identificación de rayas, opacidades y juntas dañadas para seleccionar el proceso adecuado.
Prueba de acabado en un sector reducido para validar el resultado antes de intervenir toda el área. Permite ajustar abrasivos y métodos minimizando riesgos.
Plan de trabajo por tramos delimitados para mantener accesos del inmueble operativos. Coordinación de tiempos y señalización para zonas en reparación.